🐾🧠 ¿Qué es ser Therian? La Nueva Tendencia de Identidad Animal que Reabrió el Debate

El debate estalló en redes sociales tras un video que muchos calificaron de polémico: una joven que se identifica como therian —personas que sienten una conexión profunda con un animal y lo integran en su identidad o comportamiento— intentó interactuar jugando con un perro real. El resultado fue inesperado para algunos, pero claro desde la biología: el animal reaccionó por instinto y terminó mordiéndola. El episodio dividió opiniones, pero dejó una enseñanza contundente: los animales no responden a símbolos ni identidades humanas, sino a estímulos reales y conductas concretas.

A partir de ese momento, el término therian comenzó a circular con fuerza fuera de sus comunidades habituales. Esta subcultura, presente desde hace años en foros y espacios digitales, ha ganado visibilidad gracias a plataformas como TikTok e Instagram. Allí, muchas personas comparten experiencias, movimientos, vestimenta o expresiones inspiradas en el animal con el que se identifican. Para la mayoría, esta identidad no implica creer literalmente que son un animal, sino una forma simbólica de autopercepción, conexión emocional o exploración personal.

Sin embargo, el caso viral puso en evidencia un límite fundamental: la diferencia entre una identidad simbólica y el comportamiento animal real. Desde la etología, los perros no interpretan juegos humanos como lo harían otros humanos. Responden a posturas, tono corporal, proximidad y señales que pueden activar respuestas defensivas. Un acercamiento mal interpretado puede generar estrés o sensación de amenaza, incluso sin intención agresiva por parte de la persona.

Este choque entre identidad y biología abrió una discusión más amplia. Psicólogos y especialistas en cultura digital señalan que el auge de identidades alternativas como lo therian refleja una búsqueda de pertenencia, autenticidad y sentido en una generación marcada por la hiperconectividad y la presión social. En ese contexto, lo animal puede representar libertad, instinto o refugio emocional. El problema surge cuando esa vivencia simbólica se traslada sin filtros al mundo físico.

El episodio también recordó la importancia de la responsabilidad. Interactuar con animales reales exige conocimiento, respeto y precaución. Cuando los límites no se comprenden, no solo se pone en riesgo a la persona, sino también al animal, que suele ser injustamente culpado por reaccionar de acuerdo con su naturaleza.

Más allá de la polémica, el fenómeno therian plantea preguntas profundas sobre identidad, cultura digital y realidad biológica. Pero también deja una lección clara: en el mundo real, los instintos siguen marcando la diferencia. Reconocerlos no invalida experiencias personales, pero sí protege vidas.

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