Un equipo de investigadores de la Universidad de Hong Kong, en colaboración con el programa de innovación médica InnoHK, presentó un desarrollo que podría transformar la atención temprana de los accidentes cerebrovasculares: un aerosol nasal diseñado para actuar durante los primeros minutos de un derrame cerebral isquémico, el tipo más común y peligroso de esta condición.

Los accidentes cerebrovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. En Hong Kong, por ejemplo, representan la cuarta causa de fallecimiento, y aproximadamente el 80 % de los casos corresponden a accidentes cerebrovasculares isquémicos, producidos cuando una arteria que suministra sangre al cerebro queda bloqueada. En estas situaciones, cada minuto cuenta: la falta de oxígeno comienza a destruir neuronas rápidamente y puede dejar secuelas permanentes relacionadas con el movimiento, el habla o la memoria.
El tratamiento experimental, conocido como NanoPowder, utiliza nanotecnología y compuestos neuroprotectores capaces de ingresar al cerebro a través de la vía nasal. A diferencia de muchos medicamentos tradicionales, que tienen dificultades para atravesar la barrera hematoencefálica —el sistema de protección natural del cerebro—, este aerosol aprovecha la conexión olfatoria para transportar el tratamiento de manera más directa hacia el sistema nervioso central.

Según los investigadores, si el spray es administrado dentro de los primeros 30 minutos desde el inicio de los síntomas, podría reducir significativamente el daño cerebral causado por la falta de flujo sanguíneo. Datos preliminares compartidos por el equipo indican que el tamaño del infarto cerebral podría disminuir en más de un 80 %, algo que, de confirmarse en futuras etapas clínicas, representaría uno de los avances más relevantes en atención neurológica de emergencia de los últimos años.
El profesor Aviva Chow, especialista en farmacología y farmacia involucrada en el proyecto, explicó que actualmente muchos pacientes tardan más de dos horas en recibir tratamiento hospitalario después de presentar síntomas. Ese retraso reduce drásticamente las posibilidades de recuperación, especialmente porque solo una parte de los pacientes logra acceder a intervenciones médicas urgentes dentro de la ventana crítica de tiempo.

El objetivo del aerosol no es reemplazar la hospitalización, sino ganar minutos valiosos mientras el paciente recibe atención especializada. Gracias a su formato portátil, podría ser utilizado por paramédicos, familiares o personal de primeros auxilios incluso antes de llegar a un centro médico, permitiendo actuar cuando el daño cerebral apenas comienza.
Además de su impacto médico, el desarrollo también destaca por la velocidad con la que podría avanzar hacia el mercado. Mientras que la creación de un nuevo medicamento suele requerir entre 10 y 15 años de pruebas y aprobaciones regulatorias, los investigadores consideran que NanoPowder podría estar listo en aproximadamente cinco a siete años, debido a la urgencia global que representan los accidentes cerebrovasculares.
El equipo espera completar los ensayos clínicos alrededor de 2030 y, dependiendo de la aprobación de organismos regulatorios como la Food and Drug Administration y la European Medicines Agency, el medicamento podría comenzar a distribuirse posteriormente en farmacias y sistemas de emergencia.
Aunque todavía se encuentra en desarrollo, este aerosol refleja una tendencia creciente en la medicina moderna: tratamientos más rápidos, portátiles y capaces de actuar antes de que el paciente llegue al hospital. En enfermedades donde cada segundo puede definir la vida de una persona, ganar tiempo podría significar preservar millones de neuronas y evitar discapacidades permanentes.
Fuente de investigación. https://www.hku.hk/press/press-releases/detail/29102.html




